por Adyashanti

En La vía de la liberación, la meditación tiene una definición, un propósito y una aplicación muy concretos. La meditación es el arte de permitir a cada cosa simplemente ser de la manera más profunda posible. A fin de dejar a cada cosa ser, debemos liberarnos del esfuerzo por controlar y manipular nuestra experiencia, lo que significa liberarse de la voluntad propia. Esto llega directamente hasta el corazón mismo de la estructura del ego, que busca la felicidad por medio del control, el empeño y la manipulación. Muchas formas de meditación se basan en aprender a controlar la experiencia de uno mismo para conseguir la paz. Tales métodos nos conducen a menudo a un callejón sin salida, donde uno solo alcanza la paz mental mientras el ego está constreñido por la técnica meditativa.

El silencio y la quietud de la meditación son la sólida base sobre la que descansa esta enseñanza. Fomenta la estabilidad interna, la objetividad, el desapego y una profundidad de comprensión desconocida para la mente conceptual. […]

La Verdadera Meditación no tiene dirección ni objetivo. Es una pura rendición sin palabras, pura oración silenciosa. Todos los métodos dirigidos a conseguir cierto estado mental son limitados, impermanentes y están condicionados. La fascinación por los estados mentales solo conduce a la dependencia y a la atadura. La Verdadera Meditación es quietud sin esfuerzo, permanencia como ser primordial.

La Verdadera Meditación aparece espontáneamente cuando la conciencia no está siendo manipulada ni controlada. Cuando empiezas a meditar, notas que la atención puede mantenerse cautiva enfocándose en algún objeto: en los pensamientos, en las sensaciones corporales, en las emociones, en los recuerdos, en los sonidos, etc. Esto se debe al condicionamiento de la mente, que la lleva a enfocarse en los objetos. Y entonces la mente, de manera distorsionada y mecánica, interpreta compulsivamente e intenta controlar aquello de lo que es consciente (el objeto). Empieza a extraer conclusiones y a hacer suposiciones de acuerdo con los condicionamientos del pasado.

En la Verdadera Meditación, todos los objetos (pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, etc.) se abandonan a su funcionamiento natural. Esto significa que no debe hacerse ningún esfuerzo por enfocarse, manipular, controlar o suprimir ningún objeto de la conciencia. En la Verdadera Meditación, la clave reside en ser conciencia; no en ser consciente de los objetos, sino en descansar como el ser consciente mismo. En la meditación no estás tratando de cambiar tu experiencia; cambias la relación con tu experiencia.

A medida que te relajas suavemente en la conciencia, la contracción compulsiva de la mente en torno a los objetos se disipa. El silencio de ser asomará más claramente a tu conciencia como una invitación a descansar y permanecer. Una actitud receptiva y abierta, libre de cualquier objetivo o anticipación, facilitará la presencia del silencio y la quietud, que se revelarán como tu condición natural.

A medida que descansas más profundamente en la quietud, la conciencia se libera del compulsivo hábito mental de controlar, contraerse e identificarse. La conciencia retorna a su condición natural de ser consciente, potencial absoluto no manifestado, abismo silencioso más allá de todo conocimiento.